Trujillo, la ciudad de la eterna primavera

Trujillo, llamada la Ciudad de la Eterna Primavera, es una localidad del departamento de Libertad ubicada en la región noreste de Perú, a 561 kilómetros de Lima. Es la tercera ciudad más importante del país.

Tiene varias particularidades que lo hacen un destino especial. Empezando por un pueblo amable y acogedor, orgulloso de su legado y sus tradiciones y siempre abierto para recibir a nuevos turistas. La escenografía de la ciudadela está integrada por casas de barro y adobe que se confunden con casonas coloniales de elegantes rejas de hierro forjado, iglesias, conventos y colegios construidos por los españoles en la época de la conquista.

El clima en Trujillo es seco y templado con una temperatura promedio de 19º C, este es uno de los motivos por los cuales se la denomina la Ciudad de la Eterna Primavera. Una buena época para visitarla es en el mes de septiembre, cuando se realiza el Festival Internacional de la Primavera, surgido en 1950 del Club de Leones,  fecha en que la ciudad se viste con sus mejores galas, se organiza el Corso de las Flores, se lleva a cabo un desfile con carros simbólicos, se elige a la reina de la belleza y finaliza con una fiesta juvenil.

Existen otras celebraciones festivas y religiosas durante el año, podemos destacar el Concurso Nacional de la Marinera (danza típica de las costas) que se realiza en enero de cada año y que le ha otorgado a Trujillo la denominación de «Capital de la Marinera Peruana«.

Son numerosos los lugares atractivos que hay en Trujillo y alrededores para que el turista visite. Empezando por el centro de la ciudad,  La Catedral está ubicada en la esquina de la Plaza de Armas, edificada en 1616 y destruida parcialmente por dos terremotos. La Iglesia del Carmen (el conjunto arquitectónico más importante de la zona), los templos de San Francisco, de la Merced, Santa Clara, Belén y Santo Domingo. Existen casonas históricas con fachadas de estilo y salones con numerosos elementos ornamentales. Podemos citar la casa Ganoza Chipotea, que es una reliquia de Trujillo, la Casa del Mayorazgo (con una colección numismática de excepción), la casa de los Condes de Aranda, la casa de los Marqueses de Herrera, entre otras.

También hay en la región restos arqueológicos para recorrer y conocer. El área fue zona habitada por las culturas Mochica y Chimú, hace miles de años. Ambas culturas se destacan por los trabajos artísticos en oro, plata y cerámica.

La Ciudad de Chan Chan (Sol-Sol), en el valle de Moche a unos 5 km al noroeste de la ciudad, fue la capital religiosa y administrativa del reino del Gran Chimú. Entre los siglos XII y XV  llegó a tener 100 mil habitantes. Cuenta con murallas, templos, laberintos y es la ciudad de adobe más grande del mundo en épocas Prehispánicas.  Una de las caracterísitcas de Chan Chan son sus muros con decoraciones en relieves que muestran motivos geométricos y diseños zoomorfos estilizados. El reino del Gran Chimú, antes de ser conquistada por los Incas, llegó a tener un importante desarrollo agrícola y arquitectónico, con un dominio exquisito de los metales, siendo considerados como los mejores orfebres del Perú antiguo. Actualmente este complejo arqueológico cuenta con un Museo de Sitio y un parador turístico. Chan Chan ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1986.

Los sitios ceremoniales o huacas, Huacas del Sol y de la Luna fueron centros administrativo de los Mochicanos y está en el sur de Trujillo, a unos 8 kilometros.

Trujillo cuenta con bellas playas, donde se realizan competencias internacionales de surf: Chicama, Delicias, Salaverry y Huanchaco. Además, aquí pueden observarse los «caballitos de totora«: las pequeñas embarcaciones que se utilizaban en épocas antiguas realizadas con hojas de totora. 

 

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